Recordemos, en primer lugar, que todo lo que conocemos es porque previamente existe. Y según sea su existencia, nuestro conocimiento se servirá del instrumento cognitivo más apropiado para percibir la realidad en cuestión. Si queremos, por ejemplo, gozar de una sinfonía musical –conocerla- disponemos nuestro sentido del oído y creamos las mejores condiciones para gozar de esa belleza. Pero a nadie se le ocurre abrir mucho los ojos o pensar mucho… no, la música se capta a través del oído. Y así, una persona sorda no podría participar del entusiasmo del que goza otra persona al escuchar la Quinta sinfonía de Beethoven, porque no dispone del cauce para oír. Y no por eso negaría la existencia de tal sinfonía. Igual que no se me ocurre negar la existencia de las ondas magnéticas sólo porque no las percibo, pues para ello necesito instrumentos especiales; ni la de las ideas que elaboro en el trascurso de estas reflexiones, que son inmateriales y se captan únicamente a partir de un proceso racional.

Y así, podemos ver claramente que cada realidad exige un determinado camino para ser conocida. Lo material se capta por los sentidos y por la experimentación empírica, lo inmaterial en cambio, por otros cauces: racionales, afectivos, etc. Por eso, que Alexis Leonov no se encontrara con Dios no quiere decir que Dios no exista, sino simplemente que no es algo sensible y que debemos conocerlo de otra manera


Mas información:

Comentarios

Entradas más populares de este blog